viernes, 24 de agosto de 2007

Off to Ireland

El Jueves pasado comencé unas mini-vacaciones de una semana por el sur de Irlanda. El viaje empezó dejando a los niños con los abuelos en un pueblo de Soria llamado Navalcaballo. Por cierto, que dicho pueblo es muy pequeñito, pero en los últimos años ha creado unas infraestructuras increíbles para su tamaño, incluidos los nombres de las calles.

Al día siguiente tomamos el avión en Barajas hasta el Aeropuerto de Cork, un aeropuerto pequeño pero que parece recién construido y que está muy cerca de la ciudad de Cork.

Los 2 primeros días los pasamos en el Fernroyd House, un Bed and Breakfast excelente, cuyos dueños son muy amables. Por poner un ejemplo, cuando les pregunté dónde había algún sitio para alquilar coches, ellos mismos llamaron por teléfono a varios sitios y estuvieron buscando las mejores opciones.

Al tercer día fui al aeropuerto a buscar el coche y tuve mi bautizo conduciendo coches por la izquierda. La verdad que al principio resulta muy extraño, porque no es solamente que el volante esté a la derecha, sino que las marchas están a la izquierda, y el espejo retrovisor también, y las rotondas se toman al revés, etc. etc. O sea que está todo al revés, y cuesta trabajo acostumbrarse. Además, las carreteras irlandesas (o por lo menos las del sur) son bastante estrechas y llenas de curvas, y te encuentras en muchas situaciones con un coche enfrente que tienes que andar esquivando. A pesar de éso, el segundo día ya me sentía más cómodo y al quinto día ya me parecía todo normal.

Los cuatro siguientes días nos alojamos en el Inch Beach Guesthouse, un bed and Breakfast que tenía unas vistas excelentes sobre la playa de Inch, de 6km.

Lo peor del viaje fue el tiempo, ya que salvo el último día, hizo frío y lluvia. Así que los bañadores que llevaba llegaron a España tal y como se fueron a Irlanda. De hecho, en la playa de Inch, los que se metían en el agua llevaban trajes de neopreno. De todas formas, como consuelo, creo que en Asturias tampoco hizo bueno esos días, y además, el último día en Irlanda fue bastante veraniego, por lo que sigo pensando que el tiempo debe ser similar al de Asturias (aunque posiblemente un par de grados más frío...).

Respecto al inglés, la zona donde estuvimos es una de las que más hablan en irlandés, y muchos carteles estaban en irlandés e inglés, pero otros estaban solo en irlandés. Luego, la gente hablaba con acento irlandés y me costaba trabajo pillar lo que decían. De todas formas, la gente irlandesa es muy amistosa y cada vez que preguntaba algo por la calle te ayudaban de la mejor forma que podían, así que no hubo ningún problema para entenderse.

En lo gastronómico, como me gusta probar casi todo tipo de comida, me decanté varias veces por el desayuno Full Irish que consistía en salchichas, huevos, bacon, tomate y una especie de morcilla. O sea, que con el desayuno se me quitaban las ganas de comer. Lo cual es bueno, porque las comidas no suelen ser muy fuertes y le dan más importancia a las cenas.

También me gustó mucho la cerveza Guinness y la Murphy's, no sé si es que las sirven mejor que en España, pero entraban muy bien (por cierto, que ahora al entrar en sus páginas Web me resulta simpático ver que preguntan la edad del visitante para poder acceder al sitio...).

Lo de viajar en plan Bed and Breakfast me parece muy recomendable (creo que es prácticamente lo mismo que las casas rurales en España). En concreto, esa zona estaba plagada de ellos y casi todos tenían muy buena pinta.