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miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Novia de Papá

Esta entrada la empecé a escribir hace tiempo, pero lo cierto es que últimamente no encuentro tiempo para escribir en el blog y la dejé a la mitad...ahora la completo y la publico para al menos poder ir incluyendo las críticas de los libros que leo.

Hace varias semanas terminé de leer la novela La Novia de Papá, de Paloma Bravo.

La verdad es que la novela me la leí prácticamente de un tirón y me gustó mucho. La autora tiene una forma de escribir muy amena, intercalando anécdotas simpáticas con situaciones del día a día. Es una novela que recomiendo completamente a cualquier persona que esté pasando por una situación similar de nuevas parejas con hijos de parejas anteriores.

Aunque cada familia es un mundo y las situaciones siempre son diferentes, creo que la autora refleja muy bien algunas de las cosas que se producen y se nota que ella misma ha pasado por esa situación.

En la sociedad actual con cada vez más familias XML, cuando la gente se empareja no se plantea las circunstancias que pueden venir acompañadas, especialmente, si esas circunstancias son los hijos de tu pareja, con los que de repente puedes tener que vivir.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Familias XML

Esta semana me ha tocado impartir el curso sobre XML en el Máster de Ingeniería Web de la Escuela de Ingeniería Informática. Una de las características de XML es su capacidad para el tratamiento de datos semiestructurados, tal y como se describía en el libro Data on the Web: from relations to semistructured data, un libro que leí en su día y que recomiendo.

De todas formas, el título de esta entrada es más bien una reflexión sobre un nuevo tipo de familias que está surgiendo en nuestra sociedad actual, que podríamos llamar familias semiestructuradas, o ya puestos, familias XML.

Un ejemplo sería una mujer que conocí la semana pasada. Tuvo 2 hijos (que ahora mismo tienen 12 y 10 años) con una pareja anterior. Ahora tiene un hijo (de 3 años) con una nueva pareja, que también tiene otro hijo (de 7 años) de otra pareja anterior. A su vez, su anterior pareja, o sea, el padre de sus 2 primeros hijos, ha tenido una hija reciente (de 1 año). Esta situación, que puede parecer complicada y que en muchos casos, podría dar lugar a muy malos rollos, la afrontan todos de una forma ejemplar, llevándose bien entre ellos y poniendo por delante siempre los intereses de los niños.

Como ejemplo, cuando fuimos a verla coincidió que tenía que buscar a sus 2 primeros hijos a casa de su ex-pareja, y al acompañarla se produjo una escena que me hubiera gustado poder grabarla, en la que todas las personas que mencioné antes, más otra pareja (la hermana del ex-marido y su novio) y un perro, nos encontramos en la casa de su ex. Todos se saludaron unos a otros de muy buen rollo y con total naturalidad, con los niños presentándonos a los que no conocíamos.

Está claro que las familias ya no son lo que eran y ahora hay que asumir que las relaciones familiares pueden tener muchas dimensiones. Son situaciones que en España no eran frecuentes pero que cada vez son más habituales. Aunque posiblemente sea mejor encontrar una pareja para toda la vida, hay que estar preparado para posibles rupturas, y cuando éstas se producen, lo ideal sería poder encontrarse gente como esta chica.

En mi opinión, estas nuevas familias deberían etiquetarse ocmo familias semiestructuradas pero no como familias desestructuradas, un término peyorativo que no corresponde con la realidad, ya que las nuevas familias sí tienen una cierta estructura, aunque esta estructura no sea la clásica y posiblemente no pueda representarse en una base de datos relacional, sino mediante un lenguaje semiestructurado mucho más flexible, como XML ;)

martes, 28 de abril de 2009

Los caracoles no saben que son caracoles

La semana pasada leí el libro Los caracoles no saben que son caracoles, de Nuria Roca.

El libro es de fácil lectura, y a mí personalmente me gustó, porque trata temas que me interesan como las relaciones entre parejas, los hijos, el trabajo, etc. El estilo es muy sencillo y se lee casi de un tirón. Yo tardé 2 ó 3 días y éso que últimamente apenas tengo tiempo para leer nada.

Sin embargo, tras terminar el libro, se lo dejé a una amiga y me dijo que le había parecido un rollo, que la protagonista no hacía nada más que llorar y que le parecía que era un libro que no aportaba nada.

Es posible, porque es uno de esos libros que intenta reflejar la realidad de una persona más o menos común, divorciada y con 2 hijos, que vive su vida y relata sus preocupaciones y vivencias. Ciertamente, el libro no es una novela policíaca ni creo que pretenda transmitir ningún mensaje grandioso, más bien al contrario, relata sucesos cotidianos con ciertas dosis de humor e ironía.

La misma autora utiliza cierta ironía para reírse de sí misma, como en el siguiente párrafo:

Esther ha convencido a la editorial para descartar la idea de escribir monólogos y les ha propuesto una novela sobre una mujer de treinta y tantos años, separada y con hijos, en crisis con todo lo que le rodea, el trabajo, su ex-marido, los niños, el sexo...Un día esta chica presencia un crimen y vive aterrorizada con la posibilidad de que el asesino la haya reconocido. En realidad, esta trama es lo de menos, pero en la editorial consideran que hay que meter algo de acción porque una novela de una mujer de treinta y tantos años normal a la que le pasan cosas normales no puede ser un éxito.

sábado, 19 de julio de 2008

El divorcio que nos une

Ayer terminé de leer el libro El Divorcio que nos une de Eva Bach Cobacho y Cecilia Martí Valverde. Me gustó el enfoque del libro, ofreciendo una visión realista sobre el tema del divorcio y describiendo algunas de las fases por las que se pasa, especialmente cuando hay niños involucrados. El libro se lee rápidamente, prácticamente del tirón, por lo que me parece una lectura muy recomendable.

Incluyo una cita:

Sobre las separaciones en abstracto se pueden decir muchas cosas...Ante una separación concreta, cercana, con nombres y apellidos, es mejor callar, tender una mano si se puede, y no meter las narices donde no nos corresponde. ¿Quienes somos nosotros para opinar, para manosear lo que pertenece a la intimidad de la pareja?

A veces pensamos que las parejas se separan a la ligera, que no aguantan nada, pero, al menos en las separaciones que yo conozco, ligereza hay muy poca y dolor mucho. Cada persona lo manifiesta a su modo, algunos es verdad que ni siquiera lo manifiestan, pero haberlo haylo.

Cuando una persona se separa, se queda muchas veces con una casa vacía, un corazón roto y la soledad por única compañera. A quien no lo ha vivido en primera persona o le ha tocado muy cerca, se le hace muy difícil imaginar lo que representa ese momento. Su parte del armario vacía, su colonia o su albornoz que ya no están en el baño, su lugar en la mesa desierto...Diez, quince, veinte...años de tu vida saliendo por la puerta en unas cuantas cajas de mudanza que se llevan lo que ya nunca podrá ser y dejan a su paso un puñado de ilusiones rotas.

Y lo peor no es ésto. Lo que te rompe de verdad el alma es llegar a casa y que te reciba una fría e ingrata oscuridad. Las luces apagadas, los juguetes recogidos, el silencio que lo inunda todo, las camas vacías de los niños los fines de semana que no están contigo, la desazón de cada verano cuando se van un mes seguido con su padre -o con su madre-...con el tiempo lo acabas asumiendo, pero nunca te acostumbras del todo a algo que en el fondo parece ir contra natura.

"Si supieras cuánto echo de menos el beso de buenas noches a mi hija, despertarla cada mañana para ir al colegio...", me decía una vez un padre con gran tristeza.

¿Y sabes una cosa? Da lo mismo que seas el que se queda o el que se va, el que permanece en el hogar o el que lo abandona. El dolor no hace distinciones.