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viernes, 12 de septiembre de 2008

Boda de Ronny


El domingo pasado Ronny me invitó a una espicha-boda en un llagar de Tiñana. La verdad que me gustó acudir a una celebración donde más de la mitad de los invitados eran músicos y donde habian preparado un escenario con instrumentos para tocar. Con el resultado previsible de que hubo conciertos improvisados (algunos no tan improvisados) de los asistentes.

El ambiente fue muy bueno, y yo personalmente disfruté del evento.

Aunque no estábamos todos los componentes de Kactus Jack, los que estábamos tocamos 4 canciones (creo) con un chaval que se llama Kaplan (creo) a la guitarra (por cierto, el chaval toca muy bien, y me dijo que aprendió a tocar la guitarra escuchando nuestras canciones, será verdad?).

Bueno, alguien grabó con el móvil alguno de los conciertos, así que lo mejor es que no me enrolle y pongo los vídeos que colgó en YouTube.


También hay fotos de un tal Duarte aquí (de hecho, escogí una de ellas en las que aparezco yo a la batería para acompañar esta noticia).

domingo, 28 de octubre de 2007

Bodas y regalos

Ayer asistí a la tercer boda que me ha tocado este año. En otro artículo ya comenté algo mi opinión sobre las bodas.

En esta ocasión, la música también corrió a cargo de un DJ que además de discos, tenía micrófono. La música estuvo más o menos acorde a lo que suele ser habitual en las bodas, aunque el chaval parecía tener ganas de armarla con el micrófono y en una canción se empeñó en sacar a todo el mundo a la pista, llegando a ponerse un poco tenso cuando vio que muchos pasábamos de él. Y no nos arrepentimos cuando vimos que la coreografía consistía en agarrarse la gente unos a otros metiendo las manos por entre las piernas y dando saltitos adelante y atrás dando lugar a un espectáculo grotesco. Sigo pensando que si la gente quiere bailar, una buena orquesta, sin coreógrafo, sería lo mejor.

Aparte de éso, en este artículo me apetecía comentar el tema de los "regalos". Porque después de 3 bodas en un año, en las que el regalo consistía en un sobre con dinero, uno se plantea si la costumbre no ha degenerado en un simple intercambio comercial. Y es que unas semanas antes, la conversación habitual a escondidas de los novios es cuál es la cantidad que hay que dar para no quedar mal. Cantidad que debe ser, como mínimo, superior al cubierto, y que parece que cada año aumenta.

Sobre este tema, no me he metido a indagar en Internet (ni ganas), pero no me extrañaría que hubiese incluso estudios sobre en qué regiones se gastan más en los regalos y en cuáles menos. Sería curioso conocer la media nacional del precio del regalo y ver cómo se relaciona con la inflación.

Me imagino que los datos no deben ser difíciles de obtener entre las empresas especializadas. Recuerdo que un familiar preparó una lista de bodas a través de Internet en la que podías ir seleccionando los regalos que querías darles (por cierto con unos precios bastante elevados). Claro que luego, según me contó, ellos podían ir a la empresa y cambiar los regalos por otras cosas. Un buen negocio.

domingo, 12 de agosto de 2007

De bodas

Ayer me tocó ir a la segunda boda de las 3 que creo que voy a asistir este año. Todas ellas son bodas por la Iglesia y hasta ahora las 2 que llevo tenían una organización muy cuidada.

Personalmente, no creo en la institución matrimonial y mucho menos en las implicaciones religiosas del tema. Así que asisto a estos eventos intentando verlos como una especie de ritual social en el que una pareja muestra a sus familiares y allegados que se quieren y quieren formar familia.

Tras la ceremonia eclesiástica, llega el banquete habitual en el que se come un montón de cosas riquísimas, pero que al día siguiente, al menos a mí, te pasan factura y te dejan el estómago revuelto.

Un detalle importante durante dicho banquete es la mesa en la que han decidido que te sientes. Hasta ahora en las 2 que llevo este año tenían todo planificado y estuvieron haciendo cábalas para ver cómo combinar a los invitados. Yo procuro no hacerme muchas expectativas previas porque por mi experiencia, depende mucho del azar y sobre todo, de la predisposición que se tenga. Así que intento comunicarme lo mejor que puedo con los que tenga a mi lado a pesar de que con el ruido es bastante difícil mantener una conversación.

Y finalmente, llega el momento de la música. Hasta ahora en las 2 que he ido me pareció lo más cutre. Yo creo que dedicaron mucho tiempo a organizar los demás detalles, pero para esta fase dejaron a un DJ con un equipo de música y 2 altavoces que pinchase lo que le pareciese, generalmente pachanga variada. En la de ayer, además, la acústica del local era bastante mala y la música sonaba estridente.

Y es que yo recuerdo hacer asistido a bodas en las que había una orquesta, con su batería, bajo, guitarra, sección de vientos, etc. Y aquéllo era otra cosa. Incluso recuerdo que en la boda de mi hermano tengo alguna foto tocando la batería. En fin, que puestos a mantener costumbres, no estaba mal, que se mantuviese la de la música en directo. De hecho, en la Iglesia creo que había un violinista y un coro tocando en directo.

En cualquier caso, durante la música lo mejor es dejarse de pijadas y dedicarse a mover un poco el cuerpo para bajar la cena. Que total, por muy mal que uno baile, se pasa bien y se hace algo de ejercicio.