viernes, 8 de julio de 2011

Para Ana (de tu muerto)

Acabo de terminar la novela Para Ana (de tu muerto) de Nuria Roca y Juan del Val.

De Nuria Roca me he leído sus otros 2 libros: Los caracoles no saben que son caracoles y Sexualmente y me gustaron mucho los 2. De hecho, compré éste porque la conocía como escritora y me gustaba su estilo. Lo más curioso es que no sabía quién era Nuria Roca hasta que me leí su primer libro, o sea, que no tenía ni idea de su faceta de presentadora de TV. Probablemente no haya mucha gente en mi caso, pero así es, apenas veo la TV y cuando la veo, no me acuerdo de los presentadores. En el caso de Nuria Roca, es muy atractiva y seguramente vi alguno de sus programas, pero reconozco que no me acordaba de ella y sólo sabía que era presentadora porque lo ponía en la carátula del libro.

Quizás por éso, al leer sus libros no ando con prejuicios en plan de que una presentadora de TV guapa no puede ser buena escritora, me dedico simplemente a leer sus libros y me suelen enganchar de principio a fin. Tiene un estilo muy ágil, con un vocabulario sencillo y con ciertas pinceladas de ironía que me gusta mucho. En este caso, el libro parece que lo ha escrito con su marido pero mantiene el estilo ágil y la temática de parejas, sexo y vida cotidiana que a mí me gusta. Lo único que añade el libro es un muerto y un policía, lo que le da un poco más de tinte thriller, pero vamos, sigue siendo un libro que cuando lo lees te hace reflexionar un poco sobre las cosas cotidianas.

En concreto, el libro trata el tema de las parejas, el sexo y la paternidad, así como el de la literatura y el mundo editorial por dentro. Todos esos temas me interesan, así que genial.

Por si fuera poco, habla algo de Asturias, aunque tengo que decir que se columpia un poco al hablar de la cinta 4 de recogida de maletas del aeropuerto de Asturias. Me temo que nuestro aeropuerto solo tiene 3 cintas.

Una de las cosas que me gusta de los libros de Nuria Roca es sus momentos de autocrítica y de reíse de ella misma. En este caso, se ríe de la posibilidad de que una presentadora de TV sea a la vez una escritora. Por ejemplo:

Me resisto a acatar la decisión de Luisa de ofrecer a la presentadora que publique con nosotros porque me molesta que la gente de la tele escriba libros. Algunos títulos de no ficción, pase, para que hablen de sus programas y esas cosas, pero que desde las editoriales se les encarguen novelas me parece una falta de respeto al resto de escritores.