martes, 17 de febrero de 2009

El fin de la soledad

El año pasado escribí un artículo sobre la soledad y las redes sociales en el que confesaba que una de las razones por las que escribía en el blog era para vencer la soledad.

Esta mañana, siguiendo una recomendación de twine, llegué a este artículo de Dolors Reig, en el que referencia un artículo de William Deresiewicz, titulado The End of SOlitude.

En el artículo, explica que estamos viviendo una época de convergencia entre la cámara, que ha creado una cultura de la celebridad, y el ordenador, que ha creado una cultura de la conectividad. De esa forma, uniendo conectividad y celebridad, el ser contemporáneo quiere ser reconocido y estar conectado. Vivimos en relación a otros, desapareciendo la soledad.

El artículo continúa desarrollando esa idea, haciendo un análisis de la soledad en otras épocas y de cómo en la actualidad, con las redes sociales disponibles, parece que ha desaparecido esa concepción de la soledad.

También habla de que la generación anterior (la mía) nos habíamos criado con la Televisión, y que para nosotros, el gran mal que había que evitar a toda costa era el aburrimiento. De esa forma, mientras que la generación de la TV ataca al aburrimiento, la generación Internet ataca la soledad.

Nosotros habíamos perdido la capacidad de estar ociosos, sin hacer nada, mientras que la nueva generación ha perdido la capacidad de estar solos.

Según él, dicha pérdida de la soledad implica por un lado, la pérdida de la capacidad de introspección, de examinarnos a nosotros mismos. También implica la capacidad de lectura reflexiva. Como él dice, hoy en día dedicar más de 5 minutos a leer una página Web parece excesivo.

El artículo continúa justificando que la soledad no es necesariamente mala:

We are not merely social beings. We are each also separate, each solitary, each alone in our own room, each miraculously our unique selves and mysteriously enclosed in that selfhood.


También dice que la soledad no es fácil ni es para todo el mundo, y que incluso la soledad no es diplomática, ya que una actitud solitaria de una persona puede perjudicar a las otras personas que no quieren mantener dicha actitud.

Confieso que he leído ese artículo rápido y por encima, llegando a través de un sistema de redes sociales, y que incluso lo estoy promoviendo haciendo una crítica superficial en mi blog. Pero es lo que hay.

También es irónico que escribo este artículo sobre la soledad en una etapa en la que no me estoy prodigando mucho escribiendo en el blog. ¿Será porque ya no tengo esa sensación de soledad? ¿Será porque de repente he vuelto a tenerla y por éso vuelvo a escribir?

6 comentarios:

Guti dijo...

Ayer vi "Revolutionary Road", por cierto :-) No estuvo mal. Me acordé de Madame Bovary.

No sé, para mí es exactamente al revés. Más que recurrir a la televisión para no aburrirse, creo que nuestra generación aprendió a aburrirse delante de la televisión, ejercitando la pasividad. Los niños anteriores, los que jugaban en la calle con el aro y la gancheta, no se aburrían jamás. Y con las redes sociales lo mismo. No creo que acudamos a las redes sociales como un remedio contra la soledad, porque creo que no lo son; son exactamente lo contrario. La gente se siente más sola con las redes sociales, porque se acostumbra a perder el contacto humano, a aislarse, a fragmentarse.

Nosotros nos aburríamos frente a la televisión, pero como sólo había una :-) estábamos bastante integrados en "algo", y además teníamos todavía la sana costumbre de pelarnos las rodillas o hacernos moratones en persona. Ahora lo más cerca que estamos es a través de la videoconsola. Eso a mi entender promueve la soledad y la sensación de soledad; no la remedia.

Pero bueno, esto viene a ser como lo del huevo y la gallina.

labra dijo...

Sí, te doy la razón en lo que dices, porque precisamente es éso, nuestra generación demonizó el aburrimiento pensando que con la televisión se iba a acabar, de la misma forma que la generación actual demoniza la soledad pensando que con las redes sociales virtuales se va a acabar.

De hecho, el artículo al que me refiero, y mi entrada no son una defensa de las redes sociales como medio para acabar con la soledad, ni de la TV como medio para acabar con el aburrimiento, sino todo lo contrario.

O sea, las redes sociales dan una ficticia sensación de no estar solo porque estás virtualmente "rodeado" de "amigos" con los que intercambias mensajes o chateas.

Como dice el autor del artículo, en tu lista de contactos del Messenger o en el facebook puedes tener agregados a personas que fueron al colegio contigo y que hace años que no ves, pero éso no quiere decir que sean tus amigos.

Anónimo dijo...

Cada vez que la noche me invita a conocer su mundo tengo la oportunidad de mirar a cientos y cientos de seres solitarios. Entras en un, paradójicamente abarrotado bar musical, y contemplas la soledad: decenas de miradas perdidas, de conversaciones donde muchos ríen ante palabras que les son inaudibles ¡Cuánta gente sola haciendo montón para al menos sentirse acompañados por la masa!

Y, sin embargo, acudid si oportunidad tenéis a compartir momentos con los cistercienses…es impresionante como la fe puede llenar a un ser humano que hace de su vida el silencio, la meditación y el trabajo profundos…para ellos la soledad no existe porque se consideran acompañados.

¿Qué hace a un ser humano sentirse solo entre tanta gente y qué hace a un ser humano sentirse pleno de compañía entre tanta soledad?

Hay dos tipos de seres, quienes van a alguna parte y aquellos que no se dirigen a ninguna; y entre ellos, como vía trascendental de interposición, un tercer grupo: los que yendo no saben que van.

María dijo...

Me voy a presentar, llevo tiempo leyendo este blog y he escrito algunos comentarios anónimos, creo que es hora de presentarse. Me llamo María y también soy informática. Bueno al tema de hoy:
Uno puede sentir la soledad rodeado de mucha gente. Estoy convencida de que la soledad no desaparece con las redes sociales, es más yo creo que el sentimiento se incrementa, puede ser un entretenimiento pero nunca, bajo mi punto de vista, la combate. Para ello yo creo que es necesario el contacto con otras personas, hablar mirando a los ojos, un abrazo o una palmada en la espalda en momentos malos, una sonrisa y carcajadas en los buenos. Yo, la verdad, prefiero tener pocas personas con las que combatir mi soledad, a un millón con las que sólo hable a través de una máquina.

Guti dijo...

prefiero tener pocas personas con las que combatir mi soledad, a un millón con las que sólo hable a través de una máquina.

No se puede decir mucho más claro :-)

Me resultan un poco repulsivos esos sitios (Facebook, MySpace) en los que tienes una lista de 2.000 amigos. Ni tiene sentido, ni es deseable, pero sobre todo, no es real, y mucha gente no se da cuenta.

Kalinka dijo...

Hola!
Hay más gente leyendo tu blog que puedes imaginar! Desde Brasil hay una chica que, aúnque no sea informática leye tu blog y lo encuentra muy interesante. Abrazos!