viernes, 8 de agosto de 2008

Pasiones Griegas

Ayer terminé el libro Pasiones Griegas de Roberto Ampuero.

De este escritor ya he leído Boleros en la Habana y Halcones de la noche y ambas me gustaron mucho.

Lo mejor es que el mismo Roberto Ampuero, tras leer la entrada de Boleros en la noche, me mandó un correo electrónico para recomendarme Pasiones Griegas.

No pude comprar el libro hasta que volví a Chile, porque en España no lo encontré. Luego, tras comprarlo, no lo leí hasta el verano, y ahora, me lo leí en prácticamente 2 días.

La verdad que Roberto Ampuero se está convirtiendo en uno de los escritores de los que más libros he leído (creo que del que más he leído es de David Lodge), y hasta ahora no me arrepiento de ninguno de sus libros.

En el caso de Pasiones Griegas, el libro plantea la historia de un esposo que busca a su mujer y describe las vivencias de ambos de forma separada, parecen casi 2 novelas en paralelo que acabarán encontrándose al final.

A diferencia de los otros libros de Ampuero que he leído, en este libro, tiene más importancia la parte de los sentimientos que la trama detectivesca, aunque también hay algo de ésta.

Como dije antes, el libro lo leí casi en 2 días, lo que indica que es un libro que se lee rápido y que te engancha. Además, el protagonista plantea algunos pensamientos que te hacen reflexionar sobre las parejas (la hija repite varias veces el lema: "las parejas duran más que el amor"). En definitiva, que me gustó y lo recomiendo.

Como suelo hacer, incluyo una cita del libro:

Era cierto que el amor y la nostalgia no conocían deslindes claros, y que lo primero podía desembocar imperceptiblemente en lo otro. Tenía colegas que seguían con sus mujeres de toda la vida por miedo a vivir sin ellas, no porque las amasen, y otros que continuaban junto a la persona que no amaban porque les parecía titánico comenzar a acumular recuerdos con una nueva. El amor se sustentaba en el presente y el futuro, y los matrimonios en el pasado. Iniciar un nuevo matrimonio implicaba partir de cero con la memoria común, tener que contar ad ovo toda la epopeya de tu vida, elaborar desde los cimientos una nueva narrativa. El prolongado silencio de Fabiana, su historia personal hecha jirones, su dolor ubicado en un ayer indeleble, todo aquello la apartaba de
él, y a él, a su vez, lo despojaba de la posibilidad de disfrutar la vida como lo hacía ahora, de forma simple, natural, irresponsable. A lo mejor una conciencia excesivamente lúcida destruía la felicidad y la sensualidad, e instalaba demasiados obstáculos en la vida, de por sí tortuosa y espinuda, se dijo.