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lunes, 10 de agosto de 2009

Kill the chicken


En la entrada anterior comentaba sobre la cantidad de programas de radio que tengo en el coche en USA. Ayer, en uno de los viajes, un señor que hablaba de cocina hizo la siguiente reflexión.

Hace tiempo, cuando la gente quería comer pollo, tenía que ir al establo, capturar la gallina, matarla, desplumarla y luego cocinarla. Hoy en día, ese proceso nos parece increíble, puesto que para comer pollo, simplemente tenemos que ir al supermercado a comprar una bandeja.

De la misma forma, dentro de unos años, cuando la gente quiera comer pollo, irá al supermercado y comprará una bandeja ya cocinada y les parecerá que todo el proceso que se hace hoy en día, de cortarlo, freírlo, etc. es algo del pasado.

Según él, ese proceso se está produciendo y hoy en día ya hay mucha comida en los supermercados que está cocinada y que nos ahorra todo el proceso de andar cocinando.

En realidad, el señor estaba en contra de ese proceso y decía que había que recuperar los valores de la cocina tradicional, porque era más sana y tal y tal.

El caso es que precisamente aquí en USA es donde más se pueden ver los efectos de la comida rápida. Aquí casi todo lo que te encuentras es "artificial", con muy buena pinta para la vista, pero poco más.

Y los efectos son evidentes, un montón de gente obesa que apenas puede moverse. He puesto una foto de la entrada de un supermercado, con sillas eléctricas de ruedas para que la gente obesa pueda hacer la compra.

Supongo que además de la comida, esta gente se pone así por la falta de ejercicio, y es que la cultura yanqui consiste en coger el coche para todo. Mientras que en España, tener el coche puede ser un problema en algunas ciudades, aquí no tener un coche sí es un problema.

sábado, 8 de agosto de 2009

On Route 66


El pasado martes di la charla en el congreso 22nd IEEE International Symposium on Computer Based Medical Systems en Albuquerque, Nuevo Mexico.

El viaje de ida se me hizo largo, unas 24h de viaje, teniendo que tomar 3 aviones: Oviedo - Madrid, Madrid - Chicago y Chicago - Albuquerque. Casi lo peor del viaje fue la espera en Chicago en el trámite de aduanas, Donde se formó una cola enorme y había muy pocos inspectores. Creo que estuve como una hora esperando.

Tras el congreso, me he quedado una semana para conocer un poco mejor la zona y amortizar un viaje tan largo.

Albuquerque está muy cerca de Mexico y se nota mucho la influencia hispana. Muy cerca hay unas cuantas reservas indias y un montón de parques nacionales y montañas.

Además, por Albuquerque transcurría la Ruta 66 y también tiene un montón de carteles indicativos y zonas "históricas".

Como era mi tercer viaje a Estados Unidos y ya sabía que aquí no eres nadie sin coche. Lo primero que hice fue alquilar uno. Me dieron un Chevrolet pequeñito, pero cuando al día siguiente les dije que se me encendió la luz del aceite, me lo cambiaron por un Ford Fusion bastante chulo (acompaño una foto con el cochecito). Lo del cambio automático ya lo tengo superado y cuando te acostumbras resulta mucho más cómodo que el cambio manual.

Lo que no hice en esta semana es reservar hoteles para moverme por los diferentes sitios y acabar quedándome donde me apetezca.

Tras recorrer Albuquerque, decidí moverme a Santa Fe, que creo que está bastante bien. Justo cuando estaba llegando a Santa Fe por la Autopista, vi un cartel que anunciaba Las Vegas a unas 60 millas.

Como tampoco había mirado el mapa con detenimiento, decidí continuar pensando que me iba a encontrar con la famosa ciudad del juego. Pues no, me encontré con que Las Vegas, Nuevo Mexico es una pequeña ciudad muy acogedora con un centro histórico bastante bien conservado (la foto del coche está tomada en Old Town, Las Vegas).

Aunque la ciudad no es muy grande, en el centro se aloja la New Mexico Highlands University, que tiene unas instalaciones deportivas buenísimas. En mi opinión, una diferencia enorme entre las Universidades españolas y las de USA son las instalaciones deportivas, las bibliotecas y los espacios para los estudiantes. Se me olvidó comentar que la biblioteca, de 4 o 5 pisos, tenía en la planta baja un Starbucks café.

Estuve a punto de quedarme a dormir en Las Vegas, pero cuando me dijeron que por la noche no había ningún bar con música en directo, decidí continuar hasta Taos, un lugar bastante turístico.

Taos es conocido porque está muy cerca de unas montañas que por el invierno sirven para esquiar y por el verano para hacer montañismo, así como por estar cerca del Rio Grande, donde se puede practicar Rafting y por el Taos Pueblo, una reserva india, en la que siguen viviendo como hace un montón de años (sin electricidad ni agua corriente).

Precisamente, fui a ver el Taos pueblo porque me pareció interesante y realmente lo fue. Sobretodo, porque es todo muy contradictorio. Vale que en el pueblo no tienen electricidad y que el agua lo toman del río, pero los indios iban y venían en coches, y cuando les compré un tambor, lo pagué con la tarjeta Visa (apuntaron el número y supongo que luego lo pasarán fuera del pueblo).

De todas formas, a pesar de esas contradicciones, el lugar tiene "algo" e intentan preservar su esencia...ojalá lo consigan.

De hecho, una de las sensaciones que tengo del viaje es que USA es un país muy contradictorio, capaz de lo mejor y de lo peor. Mientras que gran parte de la gente tiene pinta de ser muy ignorante, sus universidades son muchísimo mejores que las europeas y no sólo las universidades, cada pueblo, por pequeño que sea, contiene un buen puñado de librerías.

De la misma forma, mientras que por un lado destruyen la Ruta 66 y construyen una red de autopistas encima de ella, por otro lado, mantienen un montón de carteles indicadores para intentar mantener su esencia.

Ah!, también se me olvidaba que Taos se hizo famoso porque aquí rodaron la legendaria Easy Rider hace 40 años. De hecho, celebran los 40 años de su grabación con lo que llaman Summer of Love. Y aquí también surgen esas mismas contradicciones. Se supone que esta zona fue en su día un lugar de encuentro de hippies y rockeros. ¿Dónde están? Pues tiene toda la pinta de que muchos de ellos se han reconvertido en vendedores de artesanía. La mayoría de las innumerables tiendas de artesanía y joyería que hay en la ciudad, están atendidas por personas de unos 60 años o más, con pinta de haber sido hippies en su día y que ahora ven pasar el tiempo con cierta nostalgia.

En esa línea, ayer acudí por segundo día a un bar llamado Alley Cantina donde ponen siempre un grupo tocando en directo. Los 2 grupos que vi eran muy buenos, con canciones de rock y blues bien ejecutadas. La mayoría de los componentes de esos grupos tenía pinta de que pasaban de los 60 años. Sin embargo, el ambiente en el bar me pareció genial, conviviendo gente rockera de la vieja guardia (parejas de más de 60 años bailando rock y blues) con chavalinos que están empezando a salir.

Y no sólo se mezclan las edades, también había gente hispana, indios y rostros pálidos (no sé cómo llamar a los típicos yanquis rubios, altos y de ojos claros). Y todos ellos se divertían y bailaban juntos sin problemas aparentes. Una última cosa que me llamó la atención fue que la gente no se cortaba a la hora de bailar canciones de blues. Ese tipo de canciones en España, la gente suele escucharlas sin moverse, o como mucho, se mueve la cabeza, sin embargo aquí la gente lo daba todo. Tampoco es que siguieran mucho el ritmo de las canciones pero les daba igual.

Bueno, de momento eso es todo lo que puedo contar. Acabo de levantarme en el motel en el que estoy en Taos y he visto un montón de motos aparcadas en el jardín. No pude evitar sacarme una foto al lado de una ellas que también acompaño.

martes, 17 de febrero de 2009

El fin de la soledad

El año pasado escribí un artículo sobre la soledad y las redes sociales en el que confesaba que una de las razones por las que escribía en el blog era para vencer la soledad.

Esta mañana, siguiendo una recomendación de twine, llegué a este artículo de Dolors Reig, en el que referencia un artículo de William Deresiewicz, titulado The End of SOlitude.

En el artículo, explica que estamos viviendo una época de convergencia entre la cámara, que ha creado una cultura de la celebridad, y el ordenador, que ha creado una cultura de la conectividad. De esa forma, uniendo conectividad y celebridad, el ser contemporáneo quiere ser reconocido y estar conectado. Vivimos en relación a otros, desapareciendo la soledad.

El artículo continúa desarrollando esa idea, haciendo un análisis de la soledad en otras épocas y de cómo en la actualidad, con las redes sociales disponibles, parece que ha desaparecido esa concepción de la soledad.

También habla de que la generación anterior (la mía) nos habíamos criado con la Televisión, y que para nosotros, el gran mal que había que evitar a toda costa era el aburrimiento. De esa forma, mientras que la generación de la TV ataca al aburrimiento, la generación Internet ataca la soledad.

Nosotros habíamos perdido la capacidad de estar ociosos, sin hacer nada, mientras que la nueva generación ha perdido la capacidad de estar solos.

Según él, dicha pérdida de la soledad implica por un lado, la pérdida de la capacidad de introspección, de examinarnos a nosotros mismos. También implica la capacidad de lectura reflexiva. Como él dice, hoy en día dedicar más de 5 minutos a leer una página Web parece excesivo.

El artículo continúa justificando que la soledad no es necesariamente mala:

We are not merely social beings. We are each also separate, each solitary, each alone in our own room, each miraculously our unique selves and mysteriously enclosed in that selfhood.


También dice que la soledad no es fácil ni es para todo el mundo, y que incluso la soledad no es diplomática, ya que una actitud solitaria de una persona puede perjudicar a las otras personas que no quieren mantener dicha actitud.

Confieso que he leído ese artículo rápido y por encima, llegando a través de un sistema de redes sociales, y que incluso lo estoy promoviendo haciendo una crítica superficial en mi blog. Pero es lo que hay.

También es irónico que escribo este artículo sobre la soledad en una etapa en la que no me estoy prodigando mucho escribiendo en el blog. ¿Será porque ya no tengo esa sensación de soledad? ¿Será porque de repente he vuelto a tenerla y por éso vuelvo a escribir?

sábado, 12 de julio de 2008

Convenio con Cibervoluntarios

El pasado jueves, la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Informática de Oviedo firmó un convenio con la Fundación Cibervoluntarios.

En la firma del convenio participamos la Presidenta nacional, Yolanda Rueda, la coordinadora de Asturias, Alejandra Betegón, el Director de Área de Servicios Universitarios, Eduardo Rodríguez, y yo, como Director. Entre el público había algunos de los cibervoluntarios asturianos, que son pocos comparados con el total nacional (más de 1000).

En mi opinión, lo que hace la fundación es importante para los alumnos de la Escuela, ya que permitirá concienciarles de que no solamente es importante desarrollar tecnologías, sino que hay que preocuparse de las implicaciones sociales de las mismas.

En concreto, el tema de la brecha digital, creo que cada vez va a cobrar mayor importancia, separando a las personas que son capaces de realizar ciertas actividades mediante el ordenador, como reservar un billete por Internet, de las personas que no son capaces ni de encenderlo.

A la firma del convenio acudieron algunos periodistas y lo publicaron ayer en El Comercio y hoy en La Nueva España y en 20 minutos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

La soledad y las redes sociales

Hace poco hice un artículo sobre algunas razones por las que escribo el blog. Además de esas razones, hablando con otra persona encontré otra razón que a lo mejor no es fácil confesar o que no todo el mundo puede compartir. Y es la soledad.

Creo que en la sociedad actual, especialmente con el ritmo de vida que llevamos, mucha gente se encuentra sola y necesita algún sitio donde descargar lo que piensan o desahogarse.

Por supuesto, generalizar es siempre peligroso, y además la soledad no es algo sencillo. Porque muchas veces podemos estar rodeados de gente, y sin embargo, necesitamos comunicarnos con algo o alguien que no es ninguna de esas personas que nos rodea en ese momento. Y por éso, mucha gente, aunque no lo reconozcan, escriben un blog o participan en otras muchas actividades sociales de la Web, con el fin de comunicarse con alguien. Ese "alguien" no tiene porqué ser necesariamente una persona física, puede ser la propia Internet o la comunidad para la que escriben.

En fin, es una idea que se me ha pasado por la cabeza y que incluso me daba un poco de verguenza escribir, pero creo que hay algo de éso en la popularidad de los blogs, los foros de discusión, las críticas de productos, y todos esos sitios que se han englobado en la Web 2.0.

Por si acaso alguien se siente ofendido, decir que no es una crítica (me estaría criticando a mi mismo) sino una observación sobre el tema, y que no creo que sea necesariamente malo. De hecho, al participar en estas actividades aumentamos nuestras posibilidades de comunicarnos y de romper un poco ese sentimiento de soledad.

domingo, 12 de agosto de 2007

De bodas

Ayer me tocó ir a la segunda boda de las 3 que creo que voy a asistir este año. Todas ellas son bodas por la Iglesia y hasta ahora las 2 que llevo tenían una organización muy cuidada.

Personalmente, no creo en la institución matrimonial y mucho menos en las implicaciones religiosas del tema. Así que asisto a estos eventos intentando verlos como una especie de ritual social en el que una pareja muestra a sus familiares y allegados que se quieren y quieren formar familia.

Tras la ceremonia eclesiástica, llega el banquete habitual en el que se come un montón de cosas riquísimas, pero que al día siguiente, al menos a mí, te pasan factura y te dejan el estómago revuelto.

Un detalle importante durante dicho banquete es la mesa en la que han decidido que te sientes. Hasta ahora en las 2 que llevo este año tenían todo planificado y estuvieron haciendo cábalas para ver cómo combinar a los invitados. Yo procuro no hacerme muchas expectativas previas porque por mi experiencia, depende mucho del azar y sobre todo, de la predisposición que se tenga. Así que intento comunicarme lo mejor que puedo con los que tenga a mi lado a pesar de que con el ruido es bastante difícil mantener una conversación.

Y finalmente, llega el momento de la música. Hasta ahora en las 2 que he ido me pareció lo más cutre. Yo creo que dedicaron mucho tiempo a organizar los demás detalles, pero para esta fase dejaron a un DJ con un equipo de música y 2 altavoces que pinchase lo que le pareciese, generalmente pachanga variada. En la de ayer, además, la acústica del local era bastante mala y la música sonaba estridente.

Y es que yo recuerdo hacer asistido a bodas en las que había una orquesta, con su batería, bajo, guitarra, sección de vientos, etc. Y aquéllo era otra cosa. Incluso recuerdo que en la boda de mi hermano tengo alguna foto tocando la batería. En fin, que puestos a mantener costumbres, no estaba mal, que se mantuviese la de la música en directo. De hecho, en la Iglesia creo que había un violinista y un coro tocando en directo.

En cualquier caso, durante la música lo mejor es dejarse de pijadas y dedicarse a mover un poco el cuerpo para bajar la cena. Que total, por muy mal que uno baile, se pasa bien y se hace algo de ejercicio.