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lunes, 5 de febrero de 2007

Tragedia en Valparaíso

Me ha escrito una persona que conocí en Valparaíso contándome que ha vivido de cerca la explosión que se produjo el pasado sábado y que ha causado varios muertos y desaparecidos. Como últimamente no suelo mirar mucho la televisión me enteré por su correo en el que me comenta que lo ha pasado bastante mal, ya que ha sido prácticamente testigo de primera fila.

Estas tragedias siempre parece que pasan lejos, pero pueden pasarnos en cualquier lugar. La vida es así, y creo que lo mejor que hago es escribir aquí las mismas palabras que esa persona escribió:

Si tenemos la capacidad de pensar que la vida nunca debe ser fácil y que está llena de altos y bajos, sólo debemos vivirla plenamente.

domingo, 28 de enero de 2007

Boleros en la Habana

Acabo de terminar el libro Boleros en la Habana de Roberto Ampuero.

Lo compré en el Aeropuerto de Santiago de Chile porque me lo recomendó alguien con quien encajo mucho en gustos. Y no me defraudó, gracias por la recomendación.

El libro es una novela policíaca con un ritmo muy rápido que se puede leer prácticamente de un tirón. De hecho, creo que me fundí 3/4 partes del libro en el viaje. Además, está ambientado en Valparaíso y Cuba, y transmite muchas ganas de viajar y conocer sitios. Ojalá encuentre más autores similares, porque es un tipo de libros que se agradece, sobre todo en viajes y vacaciones.

Además de ese libro compré en el aeropuerto otro libro y me puse a leerlo mientras esperaba...y fui incapaz de pasar de la segunda página. Probé a preguntar al dependiente de la tienda si me dejaba cambiarlo por otro de Roberto Ampuero, y me dijo que sí, así que en breve comenzaré a leer Halcones de la Noche...a ver qué tal.

lunes, 22 de enero de 2007

Una canción desesperada

Valparaíso es una ciudad muy especial que me ha enamorado y creo que no soy el único. Ha sido cantada por muchos poetas que intentan capturar su esencia pero ella no acaba de estar convencida y no se deja conquistar. Tiene un carácter genial que hace que los que la conocen no puedan olvidarse de ella.

Una de las primeras características es su belleza de lejos. Nada más verla, uno queda impresionado, con sus luces nocturnas, sus casas de colores, el mar y los cerros.

Sin embargo, al acercarse y mirarla de cerca, se descubre que esa ciudad no sólo no es perfecta, sino que es una ciudad llena de casas en mal estado, callejuelas, ruido y desorden.

También se observa que la ciudad está en plena construcción, eso sí, sin que se vea un plan maestro claramente organizado. De hecho, se hace imposible saber cuál es su centro neurálgico, ni hacia dónde crece, ni cuales son sus objetivos ni destino. Probablemente ella tampoco lo sepa.

Y entonces, tras la primer impresión, surge una segunda fase de criticarla y querer moldearla al gusto de cada uno. Pero esa ciudad es así, y éso es lo que hay. Además, parece que la ciudad acepta bien todo tipo de críticas, porque todas se le pueden aplicar en alguna medida.

Y entonces llega uno a la tercera fase en su descubrimiento de la ciudad y se pregunta que igual lo que quiere es vivir tal y como es, que la dejen desarrollarse, con sus escaleras imposibles, con sus grandes casas en ruinas, con sus restaurantes y bares de todo tipo.

Y en esa fase, uno entiende que lo único que puede hacer es recorrerla mientras ella se deje, conocerla mientras pueda, y disfrutarla tal y como es. A veces uno se pierde por un cerro y llega a callejones sin salida, otras veces, sigue por una cuesta y llega a una vista impresionante que no había visto en su vida.

Y con estos altibajos, se descubren miles de detalles y te alegras de haberla conocido y de que sea como es, aunque no tenga el rumbo convencional. Porque en este mundo no todas las ciudades tienen que ser iguales ni seguir el mismo patrón. Ojalá siga siendo así toda la vida, en continua construcción hacia algún sitio, que nadie conoce pero que muchos aspiran a compartir.